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Parras 400 Noticias de su Fundacion y Otras Cuestiones Históricas
Mas de Cien Breves Documentos del Archivo María y Mateo de Parras.
Leonardo Zuloaga Fundador de Torreón
Notas para su Historia. Parras y la Laguna
Antecedentes históricos a la Fundación del Torreón
Matamoros de la Laguna. Notas sobre su Origen y Fundación
MONOGRAFIA DE PARRAS.
Primer Centenario de la Parroquia de Guadalupe de Torreon.Breve Reseña Historica.
PARRAS. BREVE GUIA HISTORICA TURISTICA.
 
Notas para su Historia. Parras y la Laguna

PROLOGO

I.-Me complazco en saludar efusivamente la aparición de este libro por tres motivos principales: su autor, don Gildardo Contreras es un nuevo valor en la historiografía coahuilense; es hijo del ilustre don Juan Contreras; escribe una obra que enriquece sustancialmente el conocimiento de la región sur del Estado de Coahuila.


Si bien esta es la primera obra de envergadura que edita don Gildardo, la preparación que le antecede es remota y variada. Sus conocimientos han sido abrevados en la magnífica biblioteca que ha ido acumulando a través del tiempo y que conozco personalmente gracias a la amabilidad que él tuvo en mostrármela. A lo largo de los últimos años, además, nuestro autor ha estado publicando diversos artículos relacionados con la historia de Parras, la que conoce muy a fondo. ha pasado largas y provechosas horas sumergido en la lectura de los documentos antiguos que guarda el Museo y Archivo Histórico Matheo, patrocinado y establecido en Parras por la Sociedad Histórica Parrense, de la cual es miembro prominente.

El libro aparece en un momento clave de nuestra vida mexicana; cuando más necesario, impostergable y vital nos es recobrar nuestras raíces ante el alud de los medios de comunicación que nos ponen en contacto cotidiano y persistentemente, con modelos de vida extraños, que nos hacen olvidar nuestra identidad.

II.-Variados y ricos son los temas tratados en esta obra. Cada uno de ellos nos proporciona conocimientos preciosos acerca de nuestro pasado, tan olvidado cuanto rico.

La familia Viesca fue importante en Parras como consecuencia del extrañamiento de los jesuitas, pues ellos se encargaron de sus temporalidades. A partir de la independencia ocuparon cargos gubernamentales de primera magnitud. Unos figuraron en la vida política nacional; otros participaron en la regional. Esta familia estuvo consagrada a la vida pública de aquel entonces. Encontrar sus orígenes en Coahuila es muy significativo pues así estaremos en posibilidad de biografiar a estos personajes cuya vida fue clave en nuestro pasado.

¿Quién recuerda actualmente la batalla de Parras? En las páginas de este libro aparece detallada cada una de sus peripecias. Otro tanto ocurre con la batalla de Santa Isabel, que sí recibe el honor anual de un festejo y que es evocada en la carretera parras-Paila con un modesto monumento.

Máximo Campos, defensor de Maximiliano y don Andrés S. Viesca, liberal, son estudiados por nuestro autor con objeto de que sean esclarecidas sus respectivas actuaciones en la vida parrense.

El capítulo dedicado al camposanto de San Antonio nos introduce en el mundo misterioso de nuestros antepasados. Los epitafios de los enterrados en aquel lugar aclaran la personalidad de los difuntos, plasmada en pocas líneas por el amor de sus deudos. Tantas vidas terminadas y desaparecidas en el recuerdo de los actualmente vivos se conservarán ahora gracias a la recopilación de ellas que se hace en estas hojas.

El documento relativo a la fundación de Parras presenta aportaciones interesantes acerca de nuestro origen en busca de precisar datos que han sido cambiados a través de los siglos y a cuya verdad debemos llegar con certeza. Esta aportación, a un asunto de tal importancia será completada, dios mediante, con otros más que publicaremos el autor de este libro, don Héctor Barraza y un servidor.

La primera navidad en Parras cuenta las costumbres de nuestros primitivos pobladores recién evangelizados e indica cómo se llevaba a cabo la catequesis original habida en estos lugares.

San José de Matamoros por su parte necesitaba de un estudio acerca de su fundación. Los hechos de ella, fidedignamente recogidos por don Gildardo, aclaran dudas y llenan vacíos de conocimiento que se daban en torno a ese suceso.   

La Sra. Luisa Ybarra de Zuloaga, figura notable también en la vida coahuilense, como esposa que fue del hacendado Zuloaga, sobrevivió a la muerte azarosa de su marido. En las hojas que la estudian aparecen las cualidades de esta mujer emprendedora y tenaz como tantas otras mexicanas del Siglo XIX que conocemos por diversas fuentes.

Retrocediendo unos siglos atrás encontraremos a Doña María de Alsega y Urdiñola, dama relevante de esta localidad en la cual sus restos descansaron en paz hasta que fueron exhumados y trasladados a la ciudad de México. De ella no leeremos su vida ni tampoco su muerte. El destino hizo que conociéramos únicamente su exhumación y traslado.

En Parras, como en todas las ciudades y pueblos de nuestro país, la vida está llena de pequeños detalles que conforman la vida cotidiana de sus moradores. Es lo que muestra el capítulo Casos y cosas curiosas: el agua de Viesca, que se fue; las hechicerías practicadas durante la colonia; los asuntos penales de esa época, las perplejidades de una mujer antes de casarse.

Tanto para la historia económica de la región como para el estudio de las costumbres de los años novohispanos, las páginas dedicadas al pago del diezmo resultan una aportación insustituible. Son reflejos, asimismo de las costumbres religiosas, como lo es el capítulo centrado en el estudio de la reconstrucción de la iglesia parroquial, orgullo de los parrenses actuales.

III.-Muchos y muy variados temas han entrado en las hojas que guarda el presente volumen. Ninguno sobra. Todos ellos nos llevan de la mano a conocer el pasado de nuestra tierra. Tal es la finalidad de la historia, actualizar el conocimiento de los sucesos pasados para conservarlos vivos en la conciencia de los seres que todavía deambulamos por este mundo y tenemos la alegría de contemplar cada noche las estrellas del cielo.

Este es el servicio que ofrece el autor presentado en estas líneas. Entrega a sus coterráneos y a los amantes de rescatar nuestra raíz, los estudios que él ha estado efectuando tenaz y concienzudamente.

Mi Mayor deseo es que su obra se divulgue profusamente. Que la conozcan los adultos, por supuesto pero especialmente los jóvenes y los niños para que sepan lo que ocurrió en la vida de Parras antes de que nuestras existencias ocuparan el lugar de los difuntos.

Encerrarse durante horas en un archivo es tarea pesada. Escribir, corregir, leer, requiere de un esfuerzo de concentración que en ocasiones es desgastante. El amor al terruño se sobrepone a todas las dificultades y es capaz de vencerlas. Al que ama, nada le es difícil.

Esperamos muchas publicaciones más de don Gildardo Contreras, porque es joven y porque el amor a sus antepasados nos lo promete y asegura.


Los libros de Historia que encierran en sus hojas lo que podemos rescatar de nuestro pasado ya transcurrido, son un tesoro para nuestra cultura. Escribirla es labor de generoso gambusino, que recoge y pone a disposición de todos, un tesoro de oro puro que nos permitirá trasmitir de generación en generación lo que las anteriores a nosotros pudieron crear, conocer, gozar y comunicarnos.


Agustín Churruca Peláez.
Parras 31 de Julio de 1990.
Festividad de San Ignacio de Loyola.