Menu de Articulos
FREDERICK ADOLPHUS WISLIZENUS. UN CIENTÍFICO ALEMÁN EN LA LAGUNA.
Adolfo Dollero. Notas de viaje.
Parras. Los Jesuitas de Parras. Noticias de sus bienes Temporales.
Agustín Fischer. Su paso por la Region de Parras y La Laguna.
Parras. Histórico Panteón de San Antonio de Parras. Breves Noticias de su creacion.
Parras. Secundaria Federal Pte. Madero de Parras. Aquella Generacion del 62.
Parras. Los Jesuitas de Parras I. Noticias de su estadia en su Residencia de Parras.
Parras. Los Jesuitas de Parras 2. Noticias de su estadia en su Residencia de Parras.
ESCUDO DE ARMAS DE PARRAS DE LA FUENTE.
Agustín Celedonio Churruca Peláez, S.J. Notas de su vida y su obra.
Parras. Se juro la Independencia de México en Parras, Coahuila. Julio de 1821.
La Hacienda de San Lorenzo de Parras. 2.
La Hacienda de San Lorenzo de Parras. 3.
La Hacienda de San Lorenzo de Parras. 4.
La Hacienda de San Lorenzo de Parras. 5.
Parras. La Iglesia Parroquial de Parras. Noticias de su Remodelación. 1681 1682.
Parras. La Iglesia Parroquial. Su restauracion en 1797. Noticias de Campana Mayor y su Atrio.
Parras. La Batalla de Parras del 12 de febrero de 1866.
Parras. La Toma de Parras por los maderistas. 16 de abril de 1911.
Luís Aguirre Benavides. Secretario particular de Gustavo A. Madero y de Francisco Villa.
Miguel Hidalgo. Ruta seguida despues de su prendimiento. De Bajan a Chihuahua.
Jesús A. Arreola Pérez. Parras. In Memoriam.
Francisco I.Madero. Opiniones sobre su persona de algunos de sus contemporaneos.
Leonardo Zuloaga. Exhumacion de sus restos. Agosto 2003.Parte 2.
Leonardo Zuloaga. Exhumacion de sus restos. Agosto 2003.Parte 1.
Parras. Parte 1. Los negros de Angola y otras naciones en la conformación de Parras y la Laguna.
Parras. Parte 2. Los negros de Angola y otras naciones en la conformación de Parras y la Laguna.
Francisco I. Madero y su participación en el Movimiento Armado de 1910.
Torreon. Notas Breves de su Fundacion. Parte I.
Luisa Ybarra Goribar de Zuloaga. Parte I.
Luisa Ybarra Goribar de Zuloaga. Parte II.
Luisa Ybarra Goribar de Zuloaga. Parte III.
Samuel E. Chamberlain, en Parras. 1846.
Torreon. Notas Breves de su Fundacion. Parte 2.
Viesca, Coahuila. Noticias de de Fundacion.
Parras. PANTEON DE SAN ANTONIO. ACTAS DE ENTIERROS.2.
Francisco I. Madero. Los registros de su nacimiento.
La Hacienda de San Lorenzo de Parras.1.
XAVIER MARTIN MINA Y LARREA. “Un destello navarro en el ocaso de la Insurgencia Novohispana”
MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA. Breve Bosquejo Biografico.
MIGUEL RAMOS ARIZPE. Diputado en las Cortes de Cádiz, por Coahuila.1.
MIGUEL RAMOS ARIZPE. Diputado en las Cortes de Cádiz, por Coahuila.2.
JUAN O,DONOJU O,RYAN. Ultimo Virrey de la Nueva España
J.MARIANO ABASOLO. Su controvertida intervencion en la Guerra de Independencia.
JUAN E IGNACIO ALDAMA. Su intervencion en la Guerra de Independencia.
RELATOS E HISTORIAS DE LA REGION DE PARRAS Y LA LAGUNA.I.
EPIDEMIAS Y MUERTES EN EL SUROESTE DE COAHUILA.
Parras. Aquel Tragico Miercoles de Ceniza en Parras.
Parras.-Santa Isabel. 1 de Marzo de 1866.PARTE 1.
Parras. Santa Isabel. 1 de marzo de 1866.PARTE 2.
LA MISION DE SAN PEDRO DE LA LAGUNA. PARTE 1.
LA MISION DE SAN PEDRO DE LA LAGUNA. PARTE 2.
LA MISION DE SAN PEDRO DE LA LAGUNA. PARTE 3.
MUERTE Y ENTIERRO DEL SEGUNDO MARQUES DE SAN MIGUEL DE AGUAYO. PEQUEÑA CRONIQUILLA. PARTE I.
MUERTE Y ENTIERRO DEL SEGUNDO MARQUES DE SAN MIGUEL DE AGUAYO. PEQUEÑA CRONIQUILLA. PARTE II.
TORREON.-Origen y Ubicación de Aquel Primitivo Torreón.
Parras.Parras y su Historia en la pluma del P. Porfirio Hernández Arciniega, S.J.
FRANCISCO VILLA. PRISION Y FUGA.
VIESCA, COAH. NOTICIAS Y ANTECEDENTES DE SU ORIGEN Y FUNDACION.
VIESCA, COAH. NOTICIAS Y ANTECEDENTES DE SU ORIGEN Y FUNDACION.PARTE 2.
LA HACIENDA DE CASTANUELA.
LUCAS ALAMAN Y GUILLERMO PRIETO.
TORREON. ASONADA EN EL CAMPO MILITAR. 3 DE OCTUBRE DE 1927.
MIGUEL HIDALGO. El proceso seguido en su contra por del Santo Oficio de la Inquisición.
LA PANDILLA SALVAJE. (THE WILD BUNCH). A 50 AÑOS DE SU FILMACION
PARRAS. LA CASA DE LOS ESTADOS UNIDOS.
Parras. PANTEON DE SAN ANTONIO. ACTAS DE ENTIERROS.1.
PARRAS. UN BREVE RECORRIDO POR SUS SITIOS DE INTERES. .
PARRAS. PANTEON DE SAN ANTONIO. CENSO DE TUMBAS ABRIL 1989
PARRAS FOTOS Y RECUERDOS.
 
Parras. La Iglesia Parroquial de Parras. Noticias de su Remodelación. 1681 1682.

AUTOR: GILDARDO CONTRERAS PALACIOS.
Todo el material incluido en este articulo, ya sea grafico, escrito o documental, no podra ser reproducidos total o parcialmente, en español o cualquier otro idioma, en ninguna forma ni por ningun medio sea: mecanico, fotoquimico, electronico, magnetico, por fotocopia, o cualquier otro inventado o por inventarse, sin el permiso expreso, previo y escrito del autor, en terminos de la Ley de Derechos de Autor. Con todos los Derechos Reservados y Protegidos conforme a la Ley. DR 2015.


Antecedentes de la remodelación de 1680. Los orígenes de la Iglesia parroquial de Parras se remontan a los primeros años de estadía en este lugar del primer párroco que hubo en Parras, el Bachiller don Matheo de Barraza, cuyo arribo a ésta ocurrió a mediados del año de 1641, según constancias de bautismo que él firmó y que se encuentran en el archivo María y Matheo de Parras. La construcción primitiva debe haber sido muy limitada en todos aspectos, ya que para el año de 1680, la citada iglesia parroquial, resultaba insuficiente para dar cabida a los fieles que a ella asistían. El área que ocupaba en términos generales era demasiado estrecha y muy corta. En las celebraciones que se realizaban dentro de la iglesia, principalmente en las festividades de Corpus y de San Pedro, en las que se hacían procesiones, la gente pasaba demasiados trabajos para poder desplazarse en aquel estrecho espacio. Además del altar Mayor, existían otros en el cuerpo de la iglesia, el de San Nicolás y el de las Benditas Almas del Purgatorio; este último apenas sí estaba situado en un pequeñísimo rincón a manera de capillita. El día 20 de Noviembre de 1680, le llegó la noticia al Sr. Cura de Parras, que en esa época era el presbítero don Marcos de Sepúlveda, que el gobernador de los naturales de Parras, don Luis Hernández, subiría a la sierra el martes 26 de ese mes, con la gente necesaria para cortar vigas y madera para la restauración de la iglesia parroquial. El proyecto inicial de remodelación, fue en términos generales, el de tumbar la pared del lado poniente y ampliar ese costado, hasta las tapias que fueron de Diego de Salazar, al cual se le daría otra propiedad a cambio. Allí se construiría la Capilla Mayor. Para tales trabajos de restauración se requería de la cooperación de todos los habitantes del pueblo, principalmente de los naturales, que eran los más interesados en llevar a cabo dicha obra. La forma de ayudar sería con el trabajo personal, aportando materiales, como piedra, madera, cal, etc., o aportando algunos fondos para pagar el trabajo de otros. El 22 de Noviembre de 1680, el Sr. Cura Sepúlveda, de común acuerdo con los miembros del gobierno municipal de Parras, acordaron señalar el día 23 de ese mes para que comparecieran todos los habitantes del pueblo, viejos, mozos y mancebos, mayores de 14 años ante el señor Cura para que diesen su parecer libre y abierto de realizar o no las obras de la iglesia parroquial.

Las comparecencias. Los primeros en atender el llamado fueron los miembros del cabildo: don Luis Hernández, entonces gobernador: Andrés Martín, alcalde ordinario de primer voto: don Ignacio de Loyola y Antonio Hernández, regidores. Gregorio Hernández no acudió por estar ausente y el alguacil Mayor, Pedro Martín, tampoco acudió aunque fue citado. Don Luis Hernández confirmó en esta reunión que subiría a la sierra en el tiempo en que la luna entrara en su fase de menguante. De todas las anteriores personas ninguna sabía firmar. Por lo tanto, el auto correspondiente a esta comparecencia lo suscribieron los vecinos del pueblo a manera de testigos, Fernando Núñez y don Pedro Agustín, que por cierto no lo hacían muy bien. Ese mismo día 23 de Noviembre comparecieron don pedro Agustín, que además de su trabajo personal ofreció facilitar tres yuntas de bueyes de su propiedad y Pedro Soto, fiscal Mayor del pueblo, que entre otras cosas dijo que él gustoso cooperaría con la obra porque nació en Parras y allí se habrían de quedar sus hijos y descendencia. Después, como a las cuatro de la tarde, se presentaron ante el señor cura Sepúlveda, don Ignacio Ilario de Andrada, su hijo don Nicolás de Andrada Montesuma, maestro de capilla, Pedro Martín, don Salvador Cano Montesuma, Francisco Sandoval Montesuma, don Pascual Villegas, Juachín de la Cruz, pascual de los Santos, sacristán mayor, Felipe de Santiago, Juan de la Cruz, Nicolás Rodríguez, Nicolás Alexo, carpintero, Miguel Rendón, Matheo Gil, Joseph Hernández, Bernardo Días, Blas Antonio, Francisco Xavier, Juan Agustín y Leonardo todos ellos de los naturales de Parras. Firmaron como testigos el auto correspondiente los españoles Bernardo e Ignacio Correa, vecinos del pueblo. De los comparecientes sólo lo supieron hacer don Nicolás de Andrada, don Pascual Villegas y don Salvador Cano. Dio fe el notario Tomás García de Losada. El día domingo 24 hubo nuevas comparecencias, se presentaron a exponer sus opiniones, Gregorio Hernández, alcalde ordinario de segundo voto, Diego Alberto, Lázaro Miguel, Diego Juan, Luis Silvestre, Francisco López, viejo, Gaspar Villegas, salvador de la Cruz, Baltasar Melchor, Joseph Gabriel, Miguel de la Cruz, Lucas Juan, Salvador Hernández, Marcos Alonso, Pedro Adriano, Gabriel Hernández, Tomás de Sandoval, Pedro Villegas, Pedro Rey, Andrés Francisco, Miguel Hernández, Lázaro Antonio, Andrés Rey, Bartolomé Miguel, Joseph Bartolomé, Lucas Hernández y Matías Ventura. Firmaron como testigos en el documento correspondiente, el capitán Pedro de Ybarra, teniente de alcalde Mayor y Diego de Errada.

En un rato más, ese mismo día fueron a presentarse Antonio Villegas, maestro de carpintero, Diego Miguel, Felipe de Santiago, Antonio Hernández, hijo del gobernador don Luis, Baltasar Juan, Diego Pérez. Sólo firmó Antonio Villegas por saber hacerlo y fue testigo Diego de Errada. El lunes 25 fueron a dar sus puntos de vista, Juan Francisco, Pascual Hernández, Ambrosio de Andrada, Thomás Martin, Silvestre Juan, Ignacio Ioguali, Gabriel Alonso, Santiago García, Juan Bautista, Pascual Martin, Onofre Rodríguez, Sebastián Rodríguez, Lucas Marcos, Asencio Nicolás, Pedro Sánchez, Nicolás de Tolentino, Benito López, y Juan Thomas. Firmó como testigo el capitán pedro de Ybarra. Cabe hacer notar que ese día, el señor cura Sepúlveda, mando llamar al Sr, don Alonso Hernández, a sus hijos Feliz y Thomas para que comparecieran; sin embargo no fueron y expusieron algunas excusas que les impedían ir. Los días 26,27 y 28, el señor Cura fue de visita a la Hacienda de Patos, de la cual regresó el día 29 y ese día recibió la visita de don Lorenzo Hernández, Esteban de Sandoval Montesuma, Juan de San Luis, Juan Bautista, Luis Hernández, Agustín Rafael, Nicolás Bartolomé, Antonio Hernández y Pedro Díaz. Firmaron como testigos, Juan Núñez y Pedro Agustín. El día sábado 30 se realizó la última toma de opiniones y se presentaron Ignacio Rey, Luis y Joseph Martin. Con las anteriores comparecencias podemos afirmar que el interés de los indios naturales de Parras era mucho por tener una iglesia digna para los fines propuestos de rendir culto al Señor de los cielos y de todas las cosas, como ellos lo afirmaron en sus testimonios respectivos. Es curioso ver que para nada se tomó la opinión de los españoles avecindados en Parras que por cierto eran varias, las familias que allí estaban establecidas. Los naturales tenían un gobierno muy propio, muy independiente y autónomo de las otras razas radicadas en Parras (españoles, criollos, negros y mulatos). Los trabajos de la remodelación de la parroquia según las opiniones de sus feligreses, consistirían en ensanchar y alargar el cañón de la iglesia, ponerle un nuevo techo con vigas “curiosamente” labradas y levantar la capilla Mayor. Esta quedaría situada entrando por la llamada “puerta de costado”, hacia el poniente. Resulta también muy claro que para nada se menciona a los llamados tlaxcaltecas, a pesar de ser un asunto de los indios de Parras por lo que vuelvo a hacer hincapié en que los tlaxcaltecas no formaron ningún núcleo importante de población en Parras, como algunos lo han afirmado. Los pocos que allí habían así lo propalaban y solo había un especie de club, “al que entraba el que quería y se salían de él cuando así convenía a sus intereses personales”.

Inconformidad Los señores don Alonso Hernández y sus hijos Feliz y Thomas, no acudieron al llamado que se les hizo el día 25 de Noviembre y tampoco lo hicieron posteriormente. Por el contrario empezaron a divulgar entre la población su desacuerdo a la realización de la obra porque decían era contrario a lo mandado por la Real Audiencia de Guadalajara y que de allá les enviarían un juez que obrería contra el Sr. Cura Sepúlveda y todos aquellos que colaborasen en la obra de reedificación. Decían además que el señor cura actuaba muy solícito mostrando mucha amabilidad con los naturales, para después, ponerles un español al frente de la obra, que los mandaría a “palos” a cumplir con sus labores. Además dijeron otras muchas falsedades que no se detallan en los testimonios. El gobernador, don Luis Hernández, le manifestó al señor Cura Sepúlveda que existía entre los habitantes de Parras cierto temor por lo que había propalado don Alonso Hernández, de que se les haría trabajar en la iglesia parroquial, aun estando enfermos, o si no, deberían de pagar para no hacerlo. El Sr. cura le señaló que el domingo primero de Diciembre, después de la misa Mayor, hablaría con los feligreses y trataría de aclararles todas las dudas que tuviesen al respecto. Llegado el domingo el señor cura se dirigió a los asistentes a la misa Mayor, diciéndoles, con voz clara fuerte y entendible en el idioma mexicano (náhuatl) que era el que entendía la Mayoría de ellos, con elegantes frases, que no hicieran caso a las falsedades que el Sr. Hernández andaba propagando. Que tuvieran en cuenta que lo que le llenaba de pesadumbre en su espíritu era ver a los humildes y pobres realizar todos los trabajos y obras para la comunidad y que todos aquellos que se decían principales y caballeros, no servían sino sólo para mandar sin ayudar en cosa alguna. Por eso en la obra que se iba a iniciar se había tomado el parecer de todos y cada uno de ellos y en ella misma colaborarían todos por igual, sin jefes mandones ni mucho menos españoles que eran muy dados a utilizar golpes para mandar, terminado el discurso se puso en pie Andrés Martín, en nombre de todos los concurrentes y dio su aprobación para que continuara la obra en la que pondrían todo su “corazón”. Fue testigo de este acto el capitán Pedro de Ybarra, y dio fe, el presbítero don Antonio de la Santa Cruz y Polanco; notario.

El inicio de las Obras. El día 9 de Diciembre de ese año de 1680, el Sr. cura Sepúlveda, acordó con las autoridades municipales que el cabildo del año venidero que tomaría posesión el día primero del año de 1681, escribiese al señor obispo de Durango don Fray Bartolomé García de Escañuela, para darle noticias de la obra iniciada y para que les hiciera llegar sus bendiciones a todos los que cooperasen en ella. El día 12 de Diciembre, día de la festividad de la Virgen de Guadalupe, el Sr. cura arregló por su cuenta el altar Mayor y las andas con 20 luces, hizo procesión por el cementerio, cantó y celebró misa por la intención de todos los feligreses naturales. Terminadas esas celebraciones el Sr. cura los invitó a todos a su casa, en donde les sirvió de almorzar espléndidamente. Después, regresaron todos a la iglesia y les dio una plática en el idioma mexicano (se detalla al igual que el de otras ocasiones en el cuerpo del testimonio correspondiente), para que después de ello se hiciera una nueva procesión en honor a la Reina de los Ángeles, con música y repique de campanas. Al final de la ceremonia, se tomaron unos cordeles e hicieron los trazos y distribución, de lo que sería la ampliación de la parroquia. Se hicieron algunas excavaciones para los cimientos, ante la alegría y gusto de todos los presentes. El martes 16 de Diciembre, el gobernador don Luis Hernández subió a la sierra acompañado de 34 personas a cortar vigas. La medida de las mismas sería de diez varas (8 mts. más o menos). En la obra de la parroquia, se quedó don Pascual Villegas y Lázaro Miguel que se encargarían de seguir colocando los cimientos. El día 19, el señor cura Sepúlveda vio que la obra estaba parada y mandó llamar a don Pascual Villegas y a don Ignacio de Loyola y les preguntó el por qué estaba parada la construcción. Ellos por su parte respondieron que el gobernador no les había dado ninguna indicación al respecto. Se convino que don Ignacio de Loyola ordenaría que dicha construcción se continuase el día 20. Y al Sr. Villegas, el Sr. cura le pidió que labrase la piedra que serviría para guardar el tesoro que se colocaría en los cimientos como primera piedra.

El viernes 20 de Diciembre por la mañana se llevó a cabo una procesión en el interior de la iglesia en la que los vecinos españoles llevaban en hombros la piedra labrada. Con toda solemnidad, música y cantos los fieles asistentes que eran todos los que no habían subido a la sierra, fueron depositando según sus posibilidades, sus medallas o monedas en la piedra mencionada. Posteriormente se cerró con una tapa de la misma piedra y el Sr. cura Sepúlveda la levantó con ayuda de los albañiles y la colocó en el lugar ex profeso, en medio del cimiento abierto en lo que sería la capilla Mayor. A este acto concurrieron los vecinos españoles con sus mujeres y niños que al igual que los naturales, gozaron y se regocijaron con esta ceremonia. Allí mismo pero en un acto fuera de programa, don Ignacio Ilario de Andrada, don salvador Cano, Pedro Agustín, Miguel Rendón y otros naturales devotos, propusieron que a su costa se hiciera un arco toral de piedra labrada para dividir la capilla Mayor de la nave principal de la iglesia. Para este fin se había encargado con anterioridad al maestro en arte don Antonio de los Santos, que hiciera el proyecto del citado arco. Los planos del mismo se presentaron en esos instantes (se acompaña el diseño del arco en los escritos originales, los cuales corresponden a un arco y sus pilares en donde descansaría). Se le presentaron a don Ignacio de Loyola y éste no sólo no estuvo de acuerdo con la obra, sino que dio su opinión contraria en una forma irónica. El señor cura Sepúlveda le reprendió severamente alegando que su hechura no sería cargo extra para los demás feligreses sino que lo costearían las personas mencionadas y el Cap. Pedro de Iturmendi y Mendoza vecino español.

El día 21 de Diciembre regresaron a la sierra el gobernador y su gente y el día 23 se empezó a trabajar en las vigas traídas, las tres primeras se pusieron frente a la iglesia para que los vecinos las vieran. El 26 de Diciembre, en ocasión de las próximas elecciones para nombrar nuevas autoridades municipales, la gente del pueblo se veía alborotada e inquieta, por las declaraciones otra vez malintencionadas de don Alonso Hernández, el cual ahora tomó como bandera de ataque la reprimenda que había recibido don Ignacio de Loyola del Sr. cura Sepúlveda, por lo del arco toral. Y decía además don Alonso que si él resultaba electo gobernador, ni el arco ni la iglesia se harían y acompañado de los flojos (sic) y descontentos se marchó a Saltillo creyendo tener ganadas ya las elecciones. Sin embargo, el 31 de Diciembre, día de la votación, el resultado favoreció a don Salvador Cano Montesuma, como gobernador; alcaldes: Felipe de Santiago y Nicolás Tolentino; alguacil Mayor, Miguel Rendón; regidores, Lázaro Miguel y Antonio Villegas. Para el Sr. Cura fue una bendición que saliesen electas estas personas, las cuales, eran todas inclinadas a las cosas de la iglesia, quietos y pacíficos. El nuevo cabildo subió a la sierra el 7 de Enero de 1681. El Sr. Cura, con motivo del año nuevo salió a Patos el día 10 de Enero y regresó el 20 de ese mes. Pudo constatar que el cimiento ya se había terminado por lo que continuarían con la tarea de los adobes.

La carta al Obispo García de Escañuela. Los días 11 y 20 de Febrero de 1681, el cabildo de naturales de Parras encabezados por don Salvador Cano Montesuma, envió unos comunicados al obispo de Durango, don fray Bartolomé García de Escañuela, en las que le informaban de los trabajos de remodelación de la Santa IglesiaPparroquial de Santa María de las Parras, explicándole que las necesidades del pueblo así lo requerían. El Obispo Escañuela les contestó el día 6 de Marzo de 1681 y les bendecía y animaba en la obra iniciada aún sin su permiso correspondiente, sin embargo concedió 40 días de indulgencias verdaderas para todos aquellos que ayudasen en las obras de restauración. Por otro lado advirtió a todos aquellos que de alguna forma u otra se opusieran a dicha obra, se les castigaría con encarcelamiento, y si fuese necesario, con el destierro. Este comunicado debería darse a conocer a los pobladores de Parras, para su conocimiento y observación en un día festivo. El 25 de Marzo de 1681, se leyó el comunicado del señor obispo durante la celebración de la misa Mayor, después del evangelio. La lectura estuvo a cargo del presbítero Antonio de la Santa Cruz y Polanco, y se acordó además que el citado documento se leería cada año cuando tomase posesión de su cargo el cabildo municipal. Durante todo el reto del año de 1681, se trabajó en la obra de remodelación con el mismo entusiasmo que al principio. El 31 de Diciembre de ese año de 1681, se celebraron nuevas elecciones y por lo tanto hubo nuevas autoridades.

Un incidente. El jueves 1 de Enero de 1682 se presentaron en casa del Sr. Cura Sepúlveda los integrantes del anterior cabildo y los del recién electo, formado este último por don Pascual Villegas, gobernador, hombre de bien y de fácil razón, pero también con facilidad para perderla y falto de carácter. En el año del 1679 que fue gobernador, se dedicó a pleitos y cosas judiciales, sin hacer nada bueno, los Alcaldes fueron Salvador Hernández, mozo de 25 años, poco experimentado y sin Mayores cualidades, Ignacio Barraza, indio sedicioso, pleitista, de malos antecedentes y malas costumbres. En 1676 fue alcalde y siempre frenó las acciones de su gobernador. Marchó dos veces a Durango, una para acusar al padre rector del Colegio de la Compañía de Jesús en Parras y otra para acusar al padre Juan del Rincón, de la misma Compañía, sin obtener resultados positivos para él, dadas las falsedades con que actuaba. Al cura Sepúlveda le perdió todo el respeto, llegando a violar la inmunidad de la iglesia, por haber sacado de ella a un retraído. Se dedicó desde 1677 a sembrar cizaña entre la población y sus viajes entre Guadalajara y Durango eran continuos, según él llevando quejas contra los religiosos y españoles. Estos viajes los hacía a costa de los pobres que se dejaban engañar y nunca trajo ninguna resolución a favor de sus alegatos por mal fundamentados. Presentes los miembros de los cabildos en la casa del Sr. cura, el mencionado Ignacio Barraza, con atrevida desvergüenza, levantó la voz y empezó a soltar su disparatada lengua en contra del Sr. cura. Este religioso, en un momento de ira, tomó un bastón de madera que tenía cerca de su silla, tiró varios golpes a Barraza y lo echó fuera de la sala. Él, lleno de confusión y temor fue a rodar por las escaleras retirándose del lugar con gran apresuramiento. El Sr. Sepúlveda pidió disculpas a los presentes por lo ocurrido, dio las gracias a don Salvador Cano por su actuación como gobernador y les expresó su descontento por la mala elección de las nuevas autoridades, conminándolos a éstos, a proceder de manera justa en sus actuaciones subsecuentes. La actitud del padre Sepúlveda para con el desordenado de Barraza dio buenos resultados porque el día 2 de ese mes de Enero, cuando se dirigía dicho señor a decir misa muy de mañana, encontró a casi todo el pueblo reunido en las obras de la iglesia, trabajando unos y ayudando otros y lo que le extrañó sobremanera fue que allí estaba Barraza, el gobernador, y todos los miembros del cabildo. El gobernador Villegas le comunicó su deseo de subir a la sierra el lunes 5 de Enero.

La terminación de la Capilla Mayor. El 13 de Febrero de 1682 se terminó la capilla Mayor de la iglesia parroquial. El sábado 14 se bendijo con toda solemnidad y se cantó misa y dedicación en el altar Mayor. Los oficios corrieron a cargo del Lic. Joseph de Zamora, cura interino de la Laguna de San Pedro. Por la tarde, vestidos los altares y adornados con copiosas luces, ante la imagen de bulto de la Asunción, en su altar Mayor, cantó las vísperas, el reverendo padre Thomas de la Bara, rector del colegio de la compañía de Jesús. Fue asistido por el padre Juan del Rincón, S.J. y el Lic. Joseph Zamora, con música de dos coros. Al día siguiente, cantó la misa Mayor el reverendo padre rector, ante una numerosísima concurrencia. Al terminar la misa, se celebró una solemne procesión del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora del Rosario. Se colocaron para este fin altares como en el día de Corpus, en la iglesia y el cementerio. Otras obras complementarias. Don Alonso Hernández y su hijo Feliz, en otros tiempos enemigos de la construcción de las obras de la parroquia, el día 20 de Abril de 1682, trajeron un lienzo de un retablo de la Encarnación, el cual se iba a colocar entre la capilla Mayor y el bautisterio pero como era muy grande no cupo en ese lugar y pidieron permiso al Sr. cura Sepúlveda para colocarlo en el altar Mayor, en el lado donde sería la puerta de la sacristía al presbiterio, con la condición de quitarla cuando esa puerta se abriera por la conclusión de las obras de remodelación. La construcción de la capilla para dicha imagen correría por cuenta de don Alonso. El padre Sepúlveda, dejo a su “querida y amada Parras”, el 27 de julio de 1682 y se desconoce la fecha de la terminación de las obras.

Fuente: *.-Archivo María y Matheo de Parras. Expediente núm. 131. *.-Contreras Palacios Gildardo. Parras y La Laguna. Notas para su Historia. 1990.